La gorila Fatou ha alcanzado este lunes los 69 años de edad, consolidándose como la gorila más longeva del mundo. Su historia, ligada desde hace más de seis décadas al Zoológico de Berlín, no solo representa un caso excepcional de longevidad en cautiverio, sino también un ejemplo del cuidado especializado que requieren los animales en etapas avanzadas de su vida.

Fatou llegó a Berlín en 1959, convirtiéndose con el paso del tiempo en la habitante más veterana del zoológico. A lo largo de los años ha sido testigo de profundas transformaciones tanto en la ciudad como en las prácticas de conservación y manejo animal. Hoy, su rutina está marcada por un ritmo más pausado: se mueve con mayor calma y necesita más tiempo para realizar sus actividades cotidianas.

De acuerdo con la veterinaria Jennifer Hahn, el cuidado de un animal de esta edad implica una atención altamente individualizada. Por ello, Fatou cuenta con un espacio propio al aire libre, separado del resto del grupo de gorilas, donde puede disfrutar de tranquilidad y reducir el estrés. Esta decisión responde a la necesidad de ofrecerle condiciones adaptadas a su estado físico y emocional.

Uno de los aspectos clave en su bienestar es la alimentación. A diferencia de otros gorilas, su dieta está compuesta por varias porciones pequeñas a lo largo del día, con alimentos cuidadosamente seleccionados. En su caso, se limita el consumo de fruta debido a su alto contenido de azúcar, que podría representar un riesgo para su salud a esta edad.

El director del zoológico, Andreas Knieriem, subrayó que la historia de Fatou también pone en relieve la situación de los gorilas occidentales de llanura, una especie amenazada por la destrucción de su hábitat y la caza furtiva. En ese sentido, su longevidad es resultado directo de la atención veterinaria constante y de un entorno libre de depredadores.

A diferencia de lo que ocurre en la naturaleza, donde los animales ancianos suelen enfrentar condiciones adversas que limitan su supervivencia —como la competencia por territorio, la escasez de alimento o la vulnerabilidad ante depredadores—, en los zoológicos es posible prolongar significativamente la esperanza de vida. Este fenómeno, según especialistas, está directamente relacionado con la cría en cautiverio y los avances en medicina veterinaria.

Además de Fatou, el zoológico alberga a otros ejemplares de gorila occidental de llanura, entre ellos el macho de lomo plateado Sango, de 21 años, y las hembras Djambala (24), Bibi (29), Mpenzi (40) y Tilla (5), lo que permite mantener un grupo diverso bajo programas de cuidado y conservación.

La historia de Fatou no solo celebra una vida extraordinariamente larga, sino que también invita a reflexionar sobre la responsabilidad humana en la protección de especies en peligro y el papel de los zoológicos modernos en su preservación.

 

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *