Por Juan Pablo Ojeda

 

México registra hoy niveles de productividad inferiores a los de hace 25 años, a pesar de la estabilidad macroeconómica y la apertura comercial, según reveló el economista Santiago Levy ante la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA. El investigador senior de Brookings Institution calificó esta situación como la «tragedia de México», señalando que la segmentación entre los sectores formal e informal impide que el capital invertido rinda los beneficios esperados para el crecimiento nacional.

De acuerdo con las métricas presentadas por el exvicepresidente del BID, la eficiencia del capital y el trabajo varía drásticamente según el régimen de contratación. Un peso invertido en una unidad económica formal genera un 39 por ciento más Producto Interno Bruto (PIB) que la misma cantidad destinada al sector informal. Esta brecha de eficiencia explica por qué el país no ha logrado romper el techo de crecimiento del 2 por ciento anual en las últimas dos décadas.

El análisis estadístico sugiere que, si los recursos dirigidos a empresas informales en los últimos 20 años se hubieran canalizado hacia empresas formales, la productividad agregada del país sería 27 por ciento superior. Bajo este escenario, el ingreso per cápita de los mexicanos sería un 17 por ciento más alto sin necesidad de incrementar las horas de trabajo o los niveles de inversión actuales.

Levy destacó que la formalidad laboral ha tenido un avance marginal, pasando de 39 por ciento a 44 por ciento en dos décadas. En contraste, la informalidad empresarial ha mostrado una tendencia al alza; mientras que en 1998 el 82 por ciento de las empresas operaban en la informalidad, la proporción aumentó 20 años después, según los datos de los censos económicos citados durante la conferencia.

El costo de la formalidad representa un obstáculo técnico considerable para la expansión de la productividad. Actualmente, un trabajador asalariado y su empleador deben destinar el 35 por ciento del salario a contribuciones de seguridad social (IMSS, Afores e Infonavit). Santiago Levy advirtió que el diseño de políticas públicas que solo contemplan al sector formal encarece la contratación legal y profundiza la brecha de eficiencia.

Eduardo Osuna, director general de BBVA México, coincidió con el diagnóstico al señalar que México descendió del puesto 11 al 15 en el ranking de las economías mundiales. El estancamiento se traduce en una incapacidad para absorber los beneficios de la modernización de los sectores vinculados al comercio exterior, los cuales operan como islas de alta productividad en un mar de unidades económicas ineficientes.

El reporte concluye con un llamado a la reforma gradual de las políticas laborales y fiscales. Según Levy, México no podrá aspirar a un crecimiento con inclusión si persiste el diseño de incentivos que abaratan la permanencia fuera de la formalidad. La construcción de un nuevo acuerdo social se presenta como la única vía técnica para revertir 25 años de retroceso en la eficiencia productiva del país.

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