Se acabó el idilio. Lo que pintaba para ser el «bodorrio» del siglo en Hollywood terminó en un «ahí nos vemos». Resulta que Netflix, el gigante del streaming que ya sentía suyas las oficinas de Burbank, decidió este jueves 26 de febrero que siempre no le entra a la puja por Warner Bros. Discovery. La razón es simple y dolorosa para los fans: el precio subió tanto que ya no les salen las cuentas.
La OPA hostil que cambió la jugada
La historia estaba escrita: desde diciembre, Warner Bros. había dado el «sí» a una oferta de Netflix por 83 mil millones de dólares. Con esto, joyas de la corona como HBO, Game of Thrones, Harry Potter y el Universo de DC se mudarían a la plataforma de la «N» roja. Sin embargo, Paramount no se quedó de brazos cruzados y lanzó una OPA hostil (Oferta Pública de Adquisición), elevando la cifra a unos estratosféricos 111 mil millones de dólares.
El «no» rotundo de Netflix
Aunque Netflix tenía como fecha límite el 4 de marzo para mejorar su propuesta, los directivos Ted Sarandos y Greg Peters soltaron el comunicado oficial hoy mismo. Aseguraron que, aunque habrían sido «sólidos guardianes» de marcas tan icónicas como The Sopranos, el trato simplemente ya no es financieramente atractivo.
«Rechazamos igualar esa oferta», sentenciaron los líderes de Netflix, dejando claro que no van a comprometer la estabilidad de la empresa por una guerra de carteras.
¿Qué pierde el espectador?
Este movimiento no es cualquier cosa; estamos hablando de una reconfiguración total del entretenimiento. Al caerse el trato:
- Warner Bros. Discovery (uno de los estudios más viejos de Hollywood) y HBO Max quedan a un paso de integrarse a Paramount.
- Franquicias como Succession y el catálogo de DC Comics cambiarían de rumbo, alejándose del ecosistema de Netflix.
- Se frena la consolidación que prometía preservar y crear más empleos de producción en Estados Unidos.
Contexto de mercado
Para darnos una idea de la magnitud, la diferencia entre lo que ofrecía Netflix y lo que puso Paramount sobre la mesa es de 28 mil millones de dólares. En el mundo de las finanzas, esa brecha es un abismo que ni siquiera el contenido original más exitoso de Netflix podría llenar a corto plazo. Ahora, la pelota está en la cancha de los accionistas de Warner, quienes deberán decidir si el dinero de Paramount vale más que la infraestructura tecnológica de su rival.
