Por Juan Pablo Ojeda

 

La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) determinó este jueves 7 de mayo de 2026 reducir la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, situándola en un nivel de 6.5 por ciento. La resolución, que contó con tres votos a favor y dos en contra, marca un punto de inflexión al sugerir la conclusión del ciclo de flexibilización monetaria iniciado en marzo de 2024. El ajuste sitúa los tipos de interés en su punto más bajo desde el año 2022.

La votación interna reflejó una fragmentación técnica: la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y los subgobernadores Omar Mejía Castelazo y José Gabriel Cuadra García apoyaron el recorte. En contraste, Galia Borja Gómez y Jonathan Heath votaron por mantener el nivel en 6.75 por ciento, argumentando la necesidad de una postura restrictiva prolongada ante los riesgos inflacionarios persistentes en el panorama macroeconómico.

El análisis de Banxico para esta reducción consideró la contracción registrada por la economía mexicana durante el primer trimestre de 2026. Los indicadores de actividad muestran un mayor grado de holgura al anticipado, lo que reduce las presiones de demanda interna. Asimismo, se observó estabilidad en el tipo de cambio y un grado de restricción acumulado que permite el ajuste sin comprometer la meta inflacionaria de mediano plazo.

En el rubro de precios, la inflación general anual descendió a 4.45 por ciento al cierre de abril, mientras que el componente subyacente se ubicó en 4.26 por ciento. El modelo de pronóstico central del banco prevé que el indicador cierre el año 2026 en un nivel de 3.8 por ciento. Estas métricas fueron determinantes para que la mayoría de la Junta considerara apropiado el recorte adicional de un cuarto de punto.

A pesar de la baja, el balance de riesgos para la inflación se mantiene sesgado al alza. Factores como la depreciación del peso, posibles disrupciones comerciales y afectaciones climáticas figuran como amenazas externas. El banco central enfatizó que la postura monetaria actual sigue siendo adecuada para enfrentar retos derivados de la prolongación de conflictos geopolíticos globales y sus repercusiones en los costos de producción.

El entorno internacional mostró un crecimiento a mayor ritmo en economías avanzadas durante el primer trimestre, aunque con repuntes inflacionarios ligados al sector energético. Banxico contrastó este dinamismo externo con la debilidad de la demanda interna en México, justificando así la divergencia en el manejo de las tasas frente a otros bancos centrales que han mantenido posturas más rígidas.

Finalmente, la institución subrayó que este movimiento es congruente con la valoración del panorama inflacionario actual. Con cinco reuniones de política monetaria restantes en el calendario de 2026, la pausa proyectada busca consolidar la convergencia de los precios hacia el objetivo del 3 por ciento, condicionando cualquier movimiento futuro a la evolución de los datos económicos entrantes.

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