NUEVA YORK.– El otrora todopoderoso señor de la sierra michoacana, Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta”, se encuentra frente al tablero más difícil de su vida criminal. El próximo 17 de marzo de 2026, el fundador de Los Caballeros Templarios comparecerá ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) en Manhattan, donde su defensa busca cerrar un acuerdo de culpabilidad que le arrebate de las manos una sentencia de cadena perpetua.

El tablero de Manhattan

Bajo la mirada del juez John G. Koeltl, un viejo lobo de mar en la justicia federal estadounidense, se definirá si el exmaestro rural decide cooperar o se arriesga a un juicio que lo hunda para siempre. Koeltl, conocido por su mano firme, aceptó postergar esta audiencia —originalmente pactada para diciembre de 2025— con el único fin de permitir que el abogado defensor, Thomas Ambrosio, y la fiscalía lleguen a un punto medio.

Los cargos: Del aula al tráfico trasnacional

El expediente contra el número de registro 01585-512 es pesado. El Departamento de Justicia le imputa cargos por conspiración para importar y distribuir toneladas de cocaína y metanfetaminas. No es solo droga; los fiscales tienen documentada la estela de asesinatos, secuestros y agresiones armadas que el michoacano ordenó para blindar sus rutas. De no haber pacto, la ley estadounidense marca una pena mínima de 10 años y una máxima de prisión de por vida.

De las cuevas al frío de Brooklyn

La caída del «Profe» parece sacada de una tragicomedia criminal. Tras dominar la economía de Michoacán, desde el aguacate hasta la minería en Lázaro Cárdenas, su error fue un pastel de chocolate. El 27 de febrero de 2015, rastreando a un mensajero que llevaba el postre para su cumpleaños, fuerzas federales lo cercaron en Morelia sin disparar un tiro.

Tras pasar años en El Altiplano, fue extraditado el 12 de agosto de 2025 en un operativo masivo junto a figuras como Vicente Carrillo Fuentes (“Viceroy”) y Omar Treviño Morales (“Z-42”). Hoy, duerme en una celda del Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, lejos de los videos donde solía exhibir a la clase política michoacana.

Perfil: El maestro que se volvió verdugo

Egresado de la Escuela Normal de Arteaga en 1985, Gómez Martínez cambió el gis por el fusil a principios de los 2000. Tras romper con el Cártel del Golfo, erigió un imperio con tintes pseudoreligiosos, adoctrinando sicarios con un supuesto «código ético» mientras asfixiaba a los sectores productivos con el cobro de piso.

Fue el pionero de la narcopolítica digital; grababa sus reuniones con funcionarios para usarlas como moneda de cambio y chantaje. Ahora, ese mismo hombre que gustaba de estar frente a la cámara, busca que el mundo se olvide de él a cambio de unos años menos tras las rejas.

 

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