Si usted piensa que construir casas es nomás pegar ladrillos, déjeme decirle que está viendo solo la mitad de la película. En Zacatecas se está gestando un movimiento económico de proporciones mayores, donde la vivienda funciona como el gran motor que está calentando la economía de la región con una inyección de 15,600 millones de pesos. ¡Una lanísima!

Esta derrama económica no es cosa menor en tiempos donde cada peso cuenta. El plan estatal de vivienda ha logrado convertir la necesidad social en una oportunidad de reactivación financiera bárbara. Estamos hablando de que este proyecto es responsable de la creación de 195,000 empleos, una cifra que le cambia la cara a cualquier entidad federativa.

Vamos a desmenuzar los números para que no nos den gato por liebre. De ese total, 78,000 son empleos directos; es decir, la raza que se la rifa en la obra, los arquitectos, los ingenieros y los contratistas que están ahí, al pie del cañón. Son miles de familias que hoy tienen un ingreso seguro gracias a que las grúas no dejan de moverse.

Pero el efecto dominó es todavía más impresionante. Se calculan 117,000 empleos indirectos. Aquí entran desde los proveedores de materiales, los transportistas, hasta la señora que vende las gorditas afuera de la obra. Es una cadena de valor que riega dinero en todos los rincones del estado, activando el comercio local de una forma que pocos programas gubernamentales logran.

La velocidad con la que se está moviendo el capital es otro punto a destacar. El caso del fraccionamiento «Ojo de Agua» es el ejemplo perfecto de eficiencia financiera y operativa: en menos de un año, la inversión se materializó en bienes tangibles. Esto genera confianza en los inversionistas y mantiene el flujo de efectivo circulando en la entidad.

El impacto directo beneficiará a más de 93,000 personas. No solo se trata de darles casa, sino de integrarlos a una economía formal mediante su patrimonio. Una familia con casa propia tiene mayor capacidad de ahorro y consumo, lo que a la larga fortalece el mercado interno de municipios clave como Fresnillo y Zacatecas capital.

Además, hay que echarle un ojo a los apoyos de mejoramiento. Son casi 3,000 acciones que incluyen créditos y condonación de adeudos. Esto libera presión financiera de los hogares, permitiendo que la gente destine su dinero a otras necesidades básicas o a la educación de sus chavos, en lugar de estar ahorcados con deudas impagables.

Este modelo de desarrollo demuestra que la política social bien aplicada es también una excelente política económica. Zacatecas está probando que invertir en los de abajo es el mejor negocio para que le vaya bien a todos los de arriba.

Así que, mientras se siguen levantando muros en Guadalupe y otras zonas, lo que realmente se está construyendo es una base económica sólida. Enhorabuena por esa visión que entiende que el desarrollo no es solo cemento, sino dinero en el bolsillo de la gente trabajadora.

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