Para muchos mexicanos, la estampa del Dr. Simi bailando afuera de la farmacia es parte del paisaje cotidiano, pero cuando se trata de entrar y elegir un suplemento, surge la duda inevitable de si lo barato sale caro. El pasillo de las vitaminas y complementos alimenticios en las farmacias de genéricos ha crecido exponencialmente, ofreciendo desde el clásico colágeno hidrolizado hasta complejos de magnesio o biotina a una fracción del precio de las marcas de lujo o de importación.

La realidad sobre si valen la pena comienza con entender qué estamos comprando. En México, los suplementos alimenticios están regulados por la COFEPRIS, y aunque no requieren las mismas pruebas clínicas rigurosas que un medicamento de patente para salir al mercado, deben cumplir con normas de etiquetado y buenas prácticas de fabricación. Los suplementos de farmacias de genéricos suelen utilizar materias primas estándar que cumplen con la función básica de aportar el nutriente prometido. Si la etiqueta dice que contiene 500 mg de vitamina C, legalmente debe contenerlos, por lo que para cubrir una deficiencia básica, estos productos suelen ser una opción sumamente eficiente y amable con el bolsillo.

El punto donde se marca la diferencia respecto a las marcas «premium» no es necesariamente la efectividad del ingrediente activo, sino la formulación y la biodisponibilidad. Las marcas más costosas suelen invertir en tecnologías que ayudan a que el cuerpo absorba mejor la sustancia, como las presentaciones liposomales o el uso de quelatos en los minerales. Además, las versiones económicas a veces incluyen rellenos o excipientes de menor calidad para mantener el precio bajo, lo que en personas con estómagos muy sensibles podría causar ligeras molestias gástricas que no ocurrirían con una versión de alta gama.

Entonces, ¿es dinero tirado? Definitivamente no. Para el ciudadano promedio que busca un refuerzo estacional o complementar una dieta que flaquea en ciertos nutrientes, los suplementos de farmacia de similares son una herramienta democrática y funcional. Son ideales para el mantenimiento general de la salud sin desfalcar la cuenta bancaria. Sin embargo, si se tiene una condición médica específica que requiere una absorción ultra precisa o si se busca un rendimiento atlético de alto nivel, valdría la pena consultar con un especialista para evaluar si una fórmula más sofisticada justifica la inversión extra.

Al final del día, el mejor suplemento no es el más caro ni el que tiene el empaque más elegante, sino el que realmente te tomas con constancia y bajo supervisión profesional. La farmacia de la esquina ofrece una puerta de entrada accesible al bienestar, siempre y cuando entendamos que estamos comprando los bloques básicos de la nutrición y no una fórmula mágica. Si tu presupuesto es ajustado, optar por estas opciones es una decisión inteligente que te permite priorizar otros pilares de la salud, como la alimentación fresca y el ejercicio.

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